Un recorrido repetido por las mismas calles desde hace por lo menos doscientos años de antigüedad y cuyos datos nos remontan al año 1818, aunque no podemos descartar que la tradicional procesión del "Cristo" y sus fiestas sean aun más longevas, debido a la increíble fuerza de su tradición.
Fue el 11 de septiembre de 2019 que las Fiestas del Cristo de Higueruelas reciben el título honorífico de Fiesta de Interés Turístico Local de Comunidad Valenciana.
Estas fiestas son de vital importancia en las gentes del pueblo y tiene sus fundamentos en los orígenes culturales y religiosos de la población. Siendo el acto más resaltable en honor al Santísimo Cristo de la Piedad, la solemne procesión que comienza a las nueve de la noche. En la procesión participan desde los promesantes hasta los meramente espectadores. En ella se dan muchos elementos dignos de observación y de notoria admiración, comenzando por las dos impactantes filas de personas que realizan procesión, los adornos colgados de los balcones, las calles y las casas del recorrido, los fuegos artificiales, la música ceremoniosa y solmene de la banda resonando, la caja, las andas, las flores, las autoridades, el protocolo, el silencio respetuoso, el Cristo.
Las Fiestas del Cristo tienen dos protagonistas principales. Por un lado, los toros, con unos festejos taurinos y por el otro la 'Trinidad Patronal', con el Santa Bárbara, San Isidro y, sobre todo, el Santo Cristo de la Piedad.
Las actividades pre-festivas empiezan una semana antes de la fiesta principal con una serie de atracciones hinchables para los niños en La Rambla Castellana. Al mediodía un pasacalle organizado por la Unión Musical de Higueruelas. Las orquestas ponen música a la verbena nocturna para todo el público.
La paella gigante, ofrenda de flores, carreras de bicis, exposición de fotos antiguas son solo algunas de las actividades mencionados que tienen lugar en estos días.
A partir de 13 de septiembre se inician el ciclo devocional por los santos patrones con las liturgias y misas.
Las pasacalles y mascletas suelen ocupar las mañanas, mientras que las procesiones, vaquillas y toros se apoderan de las noches. Estos actos siguen celebrándose y expandiéndose generación tras generación desde más de 2 siglos.
Y no hay que olvidar que San Isidro y Santa Bárbara también recorren las calles de Higueruelas en fiel procesión.
El primero, como bien se sabe, guarda devociones en la Cooperativa, y ya desde sus orígenes se traslada en el último día de la fiesta, el día 16 de septiembre, hasta la parroquia para recibir sus honores correspondientes. Su recorrido tiene la peculiaridad de terminar con la procesión de los tractores del pueblo.
Por su parte, Santa Bárbara, conocida también como “la pequeñita”, no es menor en importancia ni mucho menos. Su recorrido posee un número de seguidores muy importante, cosa que quizás sea obvia pues esta “pequeña” santa es la que da nombre a la Parroquia de Santa Bárbara, que es el monumento arquitectónico más impresionante del municipio.
San Antón, como la gran mayoría de las fiestas de los pueblos, se celebra y vive en la calle, pero además su popularidad no se puede poner en duda. Entre los diversos actos que configuran la fiesta, la hoguera es la principal protagonista. La hoguera municipal , frecuentemente establecida en la Plaza de Iglesia y patrocinada por el Ayuntamiento, se enciende por la tarde de la mano de las personas más longevas del pueblo.
En Higueruelas es tradición que se juntan los amigos y vecinos de cada calle, y durante los días de víspera se recoge leña para hacer cada hoguera de manera colectiva. Se han llegado a observar más de 20 hogueras repartidas por todo el pueblo, que son recorridas por vecinos y forasteros, y en las que se agasaja a los visitantes con pastas dulces y licores.
La fiesta empieza por la mañana con volteo de campanas y disparo de mascletas en la Plaza de la Iglesia.
Después de la misa en honor a San Antón a medio día del sábado se celebra un vistoso pasacalle con la Unión Musical de Higueruelas.
Además se realizan un sinfín de actividades y actos populares, que son tan variados como divertidos, siendo muy recomendable su asistencia, pues saciará la curiosidad de muchos y las ganas de competir de otros. Uno de los ejemplos más llamativos es por ejemplo la popular carrera de candiles.
También tienen un papel importante la pólvora, las tracas, y los fuegos de artificio.
Después de la misa por la tarde hacen procesión y bendición de los animales. Los animales son los principales protagonistas de la ceremonia. Si bien eran más habituales los empleados en la agricultura, ahora todo tipo de mascotas forman parte del elenco. Estos peculiares e importantes protagonistas son bendecidos por el párroco uno a uno para otorgarles su protección según es tradición.
Igualmente se reparte el exquisito pan bendito y hacen la merienda en la Plaza de la Iglesia con chocolate caliente.
En las últimas horas de la tarde y durante la noche no pueden faltar las diversas orquestas, grupos musicales y discomóviles, los cuales invitan a la población y sus visitantes a bailar y celebrar San Antón con alegría y mucho jolgorio.
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